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El segundo de nuestros personajes es Angry Popit. Angry Popit es el Emothing de la ira, cuando se enfada pega, insulta, grita, empuja y hace cosas que hacen sentir mal a los demás, pero cuando lo hace, él también se siente mal y no sabe cómo hacer para arreglarlo.
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En esta ocasión Enigma nos pide ayuda para arreglar los estropicios que Angry Popit ha ocasionado en Angry City, por lo que volveremos a nuestro RPG y visitaremos la segunda de las ciudades. Para poder entrar, le diremos al soldado la clave que nos pide que es: 75.
Cuando llegamos a Angry City está todo roto y destruido y cada uno de los habitantes nos va contando algunos problemas que ocurrieron con Angry Popit y qué le llevó a esto. Además encontraremos algunas notas que él mismo escribió y dejó tiradas, donde se puede ver cómo se siente cuando hace todo esto. También veremos que aunque lo que hace no está bien, siempre que se enfada es porque algo le ha hecho sentir mal y no quiere que sea así, lo único que su forma de arreglarlo no es la correcta. Tras hablar con todos los personajes y leer todas las notas, con un martillo mágico que nos encontramos, ayudaremos a arreglar la ciudad.
Al finalizar la misión de Angry City, una niña nos dice que para ayudar a Angry Popit debemos preguntar a Enigma sobre la Isla de la Calma. La semana siguiente al llegar a clase recibimos una carta de Enigma con un Escape Room de cartas (basado en el juego de Unlock Kids). Al superar los retos, que este juego nos propone, en equipos de 4 alumnos, conseguimos entre toda la clase, ayudándonos entre todos (ya que hay grupos que no consiguen algunos números), la contraseña que abren un cofre del tesoro, escondido en un lugar del colegio que tuvieron que averiguar también.
Pincha en las cartas para verlas

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Al abrir el cofre encontramos una botella de la calma, una pluma, un pop it y el cuento de la tortuga que les ayudarán a practicar cómo calmarse, para que Angry Popit viéndolos, aprenda cómo hacerlo.
Tras una semana viéndoles controlar su ira. Angry Popit aprende a controlar la suya y empieza a utilizarla de forma correcta, ya que ésta no es mala porque nos permite saber qué es lo que no nos gusta y defender lo que pensamos.

Tras superar estos nuevos retos, volvimos a reflexionar y esta vez aprendimos que:
"Enfadarse no es malo, todos y todas lo hacemos, es parte de nosotros y nosotras. Nos permite saber qué no nos gusta y nos ayuda a luchar por nuestros intereses o al menos llegar a un acuerdo justo. Podemos enfadarnos, pero NUNCA debemos hacer daño a los demás para conseguir lo que queremos, para ello es mejor calmarnos primero, para decir qué nos pasa y pensar cómo podemos llegar a una solución o acuerdo que se acerque a lo que yo quiero"
Tras la reflexión, construimos una paleta con Angry Popit enfadado por un lado y calmado por el otro, así en casa cuando se encontrasen mal, solo tenían que mostrar el lado enfadado, para avisar que necesitaban relajarse y cuándo todo pasase, mostrar el relajado.



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